Salir a tomar en Martes (o entre semana laboral).
A menos que tu día de descanso sea al siguiente día esto siempre será una mala idea. Uno se mentaliza y va con una idea, esto mientras se repite miles de veces que, "sólo una y me voy"; esto jamás se cumple ya que hay muchos factores que uno desconoce: las personas que estarán presentes, las personas que te puedes encontrar en el camino, el ambiente del lugar e inclusive la música.
Una se convierte en dos, tres, cuatro y así pueden pasar las botellas y también las horas. La música te relaja, te envuelve y te invita a seguir tomando y esto es mucho más cierto cuando son las tan conocidas y temidas "canciones corta venas" (tema que trataré en algún futuro). Volteas a la mesa y te das cuenta que ya no fue una, son seis y la noche no parece terminar.
Después vienen la hora de la comida, esta es obligatoria si eres un buen tomador y por lo regular involucra tacos o hot dogs, dependiendo del antojo. A veces resulta todo un calvario e incluso una misión imposible pues dependiendo de la hora de salida del bar puede darse el caso que los señores taqueros decidieran cerrar temprano o simplemente se quedaron sin producto comestible.
El resultado de esa noche puede traer repercusiones en todos los grados. Si tienes que ir a trabajar la alarma suena, digamos que a las 6 de la mañana (llegaste a las 4:15, has la cuenta), logicamente la apagas y decides continuar con el agradable sueño, después de lo que tu piensas que fueron 5 minutos (en tiempo real: 40 minutos) te levantas con un dolor de cabeza exagerado, el aliento a alcohol en reposo y la cara mas demacrada que la del actor en la película de la "Pasión de Cristo". Te metes a la regadera prácticamente arrastrándote, al salir te encuentras con que toda tu ropa esta sin planchar, situación que te deja con muy pocas opciones. Sales de la casa hecho la madre para no perder el mega bono que tu empresa da para inculcar el valor de la puntualidad (a medio camino recuerdas que ya lo perdiste desde el Lunes), llegas a tu departamento y comienza la tortura.
La gente hablando, los teclados sonando a mil por hora, algunas maquinas de oficina defectuosas haciendo ruidos realmente irritantes y la pantalla llena de números y letras (mismos que le dan existencia a tu trabajo); todo esto penetrando en tu oído y ocasionando que sientas que el cerebro está a punto de estallar. El sueño te invade, los parpados comienzan a pesar, la cabeza sigue dando vueltas y el estomago solicitando permiso para desalojar inquilinos (jajajaja). Es durante estos momentos que deseas haber cumplido con tu pensamiento inicial; "sólo una".
A menos que tu día de descanso sea al siguiente día esto siempre será una mala idea. Uno se mentaliza y va con una idea, esto mientras se repite miles de veces que, "sólo una y me voy"; esto jamás se cumple ya que hay muchos factores que uno desconoce: las personas que estarán presentes, las personas que te puedes encontrar en el camino, el ambiente del lugar e inclusive la música.
Una se convierte en dos, tres, cuatro y así pueden pasar las botellas y también las horas. La música te relaja, te envuelve y te invita a seguir tomando y esto es mucho más cierto cuando son las tan conocidas y temidas "canciones corta venas" (tema que trataré en algún futuro). Volteas a la mesa y te das cuenta que ya no fue una, son seis y la noche no parece terminar.
Después vienen la hora de la comida, esta es obligatoria si eres un buen tomador y por lo regular involucra tacos o hot dogs, dependiendo del antojo. A veces resulta todo un calvario e incluso una misión imposible pues dependiendo de la hora de salida del bar puede darse el caso que los señores taqueros decidieran cerrar temprano o simplemente se quedaron sin producto comestible.
El resultado de esa noche puede traer repercusiones en todos los grados. Si tienes que ir a trabajar la alarma suena, digamos que a las 6 de la mañana (llegaste a las 4:15, has la cuenta), logicamente la apagas y decides continuar con el agradable sueño, después de lo que tu piensas que fueron 5 minutos (en tiempo real: 40 minutos) te levantas con un dolor de cabeza exagerado, el aliento a alcohol en reposo y la cara mas demacrada que la del actor en la película de la "Pasión de Cristo". Te metes a la regadera prácticamente arrastrándote, al salir te encuentras con que toda tu ropa esta sin planchar, situación que te deja con muy pocas opciones. Sales de la casa hecho la madre para no perder el mega bono que tu empresa da para inculcar el valor de la puntualidad (a medio camino recuerdas que ya lo perdiste desde el Lunes), llegas a tu departamento y comienza la tortura.
La gente hablando, los teclados sonando a mil por hora, algunas maquinas de oficina defectuosas haciendo ruidos realmente irritantes y la pantalla llena de números y letras (mismos que le dan existencia a tu trabajo); todo esto penetrando en tu oído y ocasionando que sientas que el cerebro está a punto de estallar. El sueño te invade, los parpados comienzan a pesar, la cabeza sigue dando vueltas y el estomago solicitando permiso para desalojar inquilinos (jajajaja). Es durante estos momentos que deseas haber cumplido con tu pensamiento inicial; "sólo una".

Dude! we should totally get some beers today; lol, y con maquinas defectuosas ¿te refieres a ciertos consumidores?.
ResponderEliminarSee you friday bitches!!!
Ou, perdón, Sexy bitches!!!!!
La cruda de un analista se puede soportar, sin embargo puede ser peor cuando se conjugan estos tres elementos:
ResponderEliminarLa voz de una pelona ignorante que se la pasa diciendo estupideces.
La voz de una ¿mujer? diciendo aún más estupideces, mientras hace énfasis en que es tu ¿superior?
Pero lo peor es tener a alguien a un lado cuya sola presencia es una tortura mayor a la utilizada por nuestros amiguitos los jet lis.