julio 09, 2009

La chica triste...

Y pensar que sólo fue por una semana, la magia de un sombrero de prestidigitador que con diestra y siniestra logró sacar de adentro, el conejo de gran sentimiento que de mi no salía. Fue por una sola semana que la felicidad se hacía evidente en mi forma de actuar, de pensar, de moverme por la vida; una semana de la mejor fantasía que un hombre puede encontrar. Y así podría seguir, pero ¿Que me trajo hasta aquí? Y, ¿Hacia donde es que voy ahora?

Jamás lo habría pensado, la chica que tenía tan sólo días de haber conocido moviendo un montón de escombro de sentimientos y todo sin pedirlo, sin buscarlo; con un abrazo inesperado, en una noche de estar tomando, con un hola tan intenso y tan propio de dos extraños que se veían por segunda vez. Tal vez fue la intensidad de tu energía o la manera en que continuamos aquella velada solitaria. Para los que no creen en el destino, tomen mi palabra y respeten el poder del destino pues aquella noche pude haber regresado a casa en lugar de ir a aquel lugar, aquella noche pude haber seguido la fiesta de boda en el lugar original lleno de calor y alcohol; pero esa noche mis pasos y mi carro me llevaron a ese preciso lugar y los colores azules reflejados en todas partes se encargaron de lo demás.

La chica que se llevó un pedazo escondido de mi, quien se infiltró en el hermético espacio que sostenía suspendido a mi corazón, burlando cuanta seguridad había yo puesto al rededor de él, con tan sólo una mirada y un abrazo. Esa misma niña que ahora se refugia lejos de mi, temerosa de lo que pudiera y puede ser, con la fatalidad de una victima debajo de su opresor, como si el mismo sentimiento que ella me arrebato ahora fuera el causante de mil desgracias.

¿Entonces que somos? Somos las pequeñas victimas de un destino que juega con nosotros como si fuésemos un par de muñecos de polietileno a punto de ser fundidos con la unica opción de correr ¿Que pasaría si decidiera no hacerlo? ¿Que cambiaría si decidiera seguir sus pasos en lugar de voltear a ver a otro lugar? Vaya destino, vaya camino que me ha tendido esta vez con la chica triste que me hacía reír.

¿Y si decido no huir?