Cierto día (y por cierto día me refiero a hoy), caminando por la ciudad, en mi hora de descanso de esa vida laboral en "Continúa" recordé que el recibo de la caja enajenadora que conocemos como televisión (bueno más bien de la programación) estaba próximo a vencer y que lo tenía que ir a liquidar (se escucha como de película de mafiosos), así que decidí emplear mi hora de comida en hacer justamente eso. Caminé un par de cuadras para llegar hasta la oficina de ésta empresa, con una sonrisa en mi rostro me dispuse a entrar al edificio; claro, como siempre esa sonrisa se desvanece al darte cuenta que una sencilla tarea como es pagar el balance de tu recibo se convierte en un martirio al tener que soportar las largas filas acompañadas de malos olores, infantes llorando, señores renegando con las cajeras del por que su canal de los Padres de San Diego no funciona, en fin, uno no tiene más remedio que fingir la sonrisa que momentos antes tenías con naturaleza, taparse la nariz con una mano mientras que la otra la empleas como abanico pues el lugar no tiene o no prenden el aire condicionado (o clima como le conocen algunos) y esperar.
Después de soportar la larga fila y estar en primera posición, la cajera que se encuentra disponible te voltea a ver, te hace una mueca tratando de imitar una sonrisa y justo cuando piensas que te dirá "adelante" o "el que sigue" baja la mirada, junta un par de papeles y se marcha, dejandote con aquella ilusión de ser la persona que seguía; mientras tanto la caja 1 y 4 están ocupadas con el señor de la queja del canal de los Padres y el otro señor de edad avanzada que no logra entender lo que la señorita le trata de explicar.
Perfecto, regresa la señorita de la 5, con un sentimiento renovado de paciencia la volteo a ver esperando respuesta alguna, solo se me queda viendo lo cual yo no puedo interpretar como una señal que me haga avanzar, no se si sigue contando su dinero, no se si esta con la mirada al vacío o de plano es esa su forma de decir "adelante". Después de unos breves segundos finalmente me hizo pasar, muy amablemente de mi parte le extiendo un saludo, le digo "buenas tardes" y ella simplemente se me queda viendo, sin una respuesta o sonrisa alguna vi que la tipa probablemente estaba teniendo un día muy estresante y sin emociones como el mío (pero al menos yo iba sonriendo). Le comenté que quería pagar mi factura pero no contaba con el recibo, de nuevo esa mirada aburrida, incriminante y fija hacía un vacío que ella misma estaba creando, misma que respondí con una mirada similar, bien pudo haber sido una escena de una película del viejo oeste americano, aquella donde el bueno y el malo se enfrentan a duelo en el centro del pueblo mientras la toma se va cerrando en sus miradas y se escuchaba una melodía con armónica y banjos; volviendo al tema, aquella "alegre" cajera me pidió entonces mi número de teléfono y con el mismo tono apático con el que me llamó a pasar, me dice "son bla bla cantidad", para ese entonces yo ya decidí abandonar cualquier intento de hacerla pasar un rato ameno o tan siquiera de que sonriera un poco. Tomé mi cambio, el cual me dió en monedas dejándome tal cual alcancía y deseandole de todo corazon un buen día, le agradecí y me fui.
Y ese fue mi encuentro cercano con La Cajera del Mal... chan chan chaaaaaan!!
Después de soportar la larga fila y estar en primera posición, la cajera que se encuentra disponible te voltea a ver, te hace una mueca tratando de imitar una sonrisa y justo cuando piensas que te dirá "adelante" o "el que sigue" baja la mirada, junta un par de papeles y se marcha, dejandote con aquella ilusión de ser la persona que seguía; mientras tanto la caja 1 y 4 están ocupadas con el señor de la queja del canal de los Padres y el otro señor de edad avanzada que no logra entender lo que la señorita le trata de explicar.
Perfecto, regresa la señorita de la 5, con un sentimiento renovado de paciencia la volteo a ver esperando respuesta alguna, solo se me queda viendo lo cual yo no puedo interpretar como una señal que me haga avanzar, no se si sigue contando su dinero, no se si esta con la mirada al vacío o de plano es esa su forma de decir "adelante". Después de unos breves segundos finalmente me hizo pasar, muy amablemente de mi parte le extiendo un saludo, le digo "buenas tardes" y ella simplemente se me queda viendo, sin una respuesta o sonrisa alguna vi que la tipa probablemente estaba teniendo un día muy estresante y sin emociones como el mío (pero al menos yo iba sonriendo). Le comenté que quería pagar mi factura pero no contaba con el recibo, de nuevo esa mirada aburrida, incriminante y fija hacía un vacío que ella misma estaba creando, misma que respondí con una mirada similar, bien pudo haber sido una escena de una película del viejo oeste americano, aquella donde el bueno y el malo se enfrentan a duelo en el centro del pueblo mientras la toma se va cerrando en sus miradas y se escuchaba una melodía con armónica y banjos; volviendo al tema, aquella "alegre" cajera me pidió entonces mi número de teléfono y con el mismo tono apático con el que me llamó a pasar, me dice "son bla bla cantidad", para ese entonces yo ya decidí abandonar cualquier intento de hacerla pasar un rato ameno o tan siquiera de que sonriera un poco. Tomé mi cambio, el cual me dió en monedas dejándome tal cual alcancía y deseandole de todo corazon un buen día, le agradecí y me fui.
Y ese fue mi encuentro cercano con La Cajera del Mal... chan chan chaaaaaan!!

Y pasé cuatro minutos de mi vida, esperando a que pasara algo interesante. Hubiese sido más emocionante una conversación con un consumer (hay algunos que nomás no), ver el pasto crecer o inclusive continuar con el informe que estaba haciendo y que interrumpí para leer tu blog. Creo que prefiero a la Maury cursi, o bien, a la ebria que ama a cuanta mujer se le pone enfrente y se quiere madrear a los gerentes de los bares; en vez de estar leyendo acerca de la menopaúsica, fea, sangrona, mediocre, malcogida e inclusive frígida cajera que te cobró por el servicio de cablevisión: no existe drama, una descripción detallada y exagerada de la realidad, un chistorete, algo sórdido, un evento insólito, ni inclusive esa poesía barata urbana que acostumbras pero que me hace sonreir hasta cierto punto.
ResponderEliminarPor lo menos intenta pensar en tus lectores, ya sea a través de un insulto coqueto a la retrasada que te atendió, o bien agregando nop sé, algo como que antes de lanzar la mirada al vacío, ésta medio acomodaba su lugar, suspiraba y asumía posición jorobada para reafirmar su patética existencia en su patético trabajo.
Pues yo pensé que me habia equivocado de blog y estaba en el de "Palomita Buena Onda". Solo con menos faltas de ortografía y una mejor redacción..
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