La persona que me diga que la continuación a ese tan conocido refrán es "...déjala correr" recibirá un par de patadas de mi parte, no bromeo, es realmente en serio. Dejadme explicar el por que (si me percate del uso del español pomposo, y que? jajaja).
Mi mañana la comencé con un salto de la cama faltando 20 minutos para las 7, como pude encontré el disfraz que utilizaría el día de hoy, en fin, usando los mas mínimos recursos acuíferos para comenzar mi día salí con rumbo a mi tan feliz trabajo.
En el camino puedo ver como están regando el parque y me siento con una tranquilidad e inclusive se me pinta una sonrisa en la cara pues las áreas verdes son mas que necesarias en mi adorada ciudad; continué caminando y esperando el autobús me percate de la señora de la esquina que usaba la manguera para limpiar su patio, muy bien pensé, nadie quiere que su patio que colinda con la calle principal tenga un olor desagradable y aparte esta haciendo uso moderado de su manguera. Subo al camión y voy viendo las casas y negocios, así como los automovilistas que se desplazan mucho mas rápido que el móvil en el que voy y los imprudentes que se despertaron tarde y ahora van prácticamente volando por las calles pasando altos y usando la via publica como pista de carreras.
Todo esto iba pasando mientras yo iba tranquilo sentado junto a la ventana y de pronto, el autobús se detuvo en una esquina para bajar pasaje y ahí la vi, esa fodonga y ridícula asistente de doctor, con sus blusa multicolor y su pantalón azul que la identificaba claramente como asistente de la clínica, en su mano la manguera y en la otra un cigarro, con una cara de aburrimiento total, con una indiferencia total que solo podia corresponder a una persona infeliz, mediocre y sin motivos de vida aparentes. Utilizando la manguera para barrer el estacionamiento colindante con la calle 2da., si literalmente barriendo el lugar y por el aspecto del estacionamiento y del resto del desagüe no tenía un minuto empeñada con esa tarea. En ese momento me dieron ganas de bajar del camión, darle un par de cachetadas guajoloteras y una patada voladora, ahorcarla con la manguera y fumarme su cigarro; entrar a la clínica y pedir hablar con su jefe inmediato, amenazarle con una demanda ante la comisión del agua o quien se encargue de preservar el ambiente (estoy seguro que eso no existe aquí) y salir triunfal con una ultima patada en la boca del estomago de la tipeja...
Desperté en ese instante de aquella fantasía violenta y solamente me quede con la rabia interna, pensando que si me atreviera a hacer eso, perdería el ridículo bono que mi empresa ha establecido para hacerme llegar puntualmente. Tan solo me queda la satisfacción de saber que yo intento hacer mi parte en la conservación de ese liquido tan vital para la vida humana, algo que parece que no todos los humanos saben.
Mi mañana la comencé con un salto de la cama faltando 20 minutos para las 7, como pude encontré el disfraz que utilizaría el día de hoy, en fin, usando los mas mínimos recursos acuíferos para comenzar mi día salí con rumbo a mi tan feliz trabajo.
En el camino puedo ver como están regando el parque y me siento con una tranquilidad e inclusive se me pinta una sonrisa en la cara pues las áreas verdes son mas que necesarias en mi adorada ciudad; continué caminando y esperando el autobús me percate de la señora de la esquina que usaba la manguera para limpiar su patio, muy bien pensé, nadie quiere que su patio que colinda con la calle principal tenga un olor desagradable y aparte esta haciendo uso moderado de su manguera. Subo al camión y voy viendo las casas y negocios, así como los automovilistas que se desplazan mucho mas rápido que el móvil en el que voy y los imprudentes que se despertaron tarde y ahora van prácticamente volando por las calles pasando altos y usando la via publica como pista de carreras.
Todo esto iba pasando mientras yo iba tranquilo sentado junto a la ventana y de pronto, el autobús se detuvo en una esquina para bajar pasaje y ahí la vi, esa fodonga y ridícula asistente de doctor, con sus blusa multicolor y su pantalón azul que la identificaba claramente como asistente de la clínica, en su mano la manguera y en la otra un cigarro, con una cara de aburrimiento total, con una indiferencia total que solo podia corresponder a una persona infeliz, mediocre y sin motivos de vida aparentes. Utilizando la manguera para barrer el estacionamiento colindante con la calle 2da., si literalmente barriendo el lugar y por el aspecto del estacionamiento y del resto del desagüe no tenía un minuto empeñada con esa tarea. En ese momento me dieron ganas de bajar del camión, darle un par de cachetadas guajoloteras y una patada voladora, ahorcarla con la manguera y fumarme su cigarro; entrar a la clínica y pedir hablar con su jefe inmediato, amenazarle con una demanda ante la comisión del agua o quien se encargue de preservar el ambiente (estoy seguro que eso no existe aquí) y salir triunfal con una ultima patada en la boca del estomago de la tipeja...
Desperté en ese instante de aquella fantasía violenta y solamente me quede con la rabia interna, pensando que si me atreviera a hacer eso, perdería el ridículo bono que mi empresa ha establecido para hacerme llegar puntualmente. Tan solo me queda la satisfacción de saber que yo intento hacer mi parte en la conservación de ese liquido tan vital para la vida humana, algo que parece que no todos los humanos saben.

La Maury ecológica!!!! bien coqueta ella!!!
ResponderEliminarLo que pasa es que a la Maury le molesto que el agua se desperdiciara limpiando una banqueta, cuando tiene usos mejores como:
ResponderEliminarEchársela encima, vestida solo con una camiseta blanca de mala calidad, sin bra y coqueteando descaradamente.
No, lo que pasa es que me da coraje que habiendo personas que no se bañan ni peinan por ahorra el agua como lo hace Xavier... otras la desperdician!
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